viernes, 30 de julio de 2010

Yedra

No hace otra cosa más que sorprenderme. Hoy no he podido más y le he preguntado:

- ¿Qué te agarra a la vida de esta manera? Yo te había dado por perdida.

- Y lo estuve - me dijo ella -, durante un tiempo lo estuve y perdí buena parte de mi belleza.

- Ya lo noté, pensé que la tristeza pudo contigo.

Volvió a entonar ese baile mecida por el viento.

- Me dejaste sola, la mayor parte del tiempo la pasaba a oscuras y sólo te fijabas en mi para admirarme.

- Lo siento, no creía que pudiera afectarte.

Bajé mi cabeza por acto reflejo.

- Aun así, tengo que darte las gracias - canturreaba muy sigilosamente

- Me arrancaste todo lo malo que creció en mi, me aliviaste esta carga que me pesaba, me cambiaste y volví a ver el sol todos los días en este nuevo lugar donde me dejaste. He hecho nuevos amigos que me acompañan, en el fondo te debo estar agradecida por enseñarme a sonreír cada mañana.

Con admiración comencé a regarla como todas las noches mientras que ella lucía de nuevo verde, menguada por el paso de la vida, pero fuerte y bella.

1 comentario:

Carlitos Sublime dijo...

http://lolitanosepuedecasa.blogspot.com/2006/04/los-ojos-del-corazn.html