No hace otra cosa más que sorprenderme. Hoy no he podido más y le he preguntado:
- ¿Qué te agarra a la vida de esta manera? Yo te había dado por perdida.
- Y lo estuve - me dijo ella -, durante un tiempo lo estuve y perdí buena parte de mi belleza.
- Ya lo noté, pensé que la tristeza pudo contigo.
Volvió a entonar ese baile mecida por el viento.
- Me dejaste sola, la mayor parte del tiempo la pasaba a oscuras y sólo te fijabas en mi para admirarme.
- Lo siento, no creía que pudiera afectarte.
Bajé mi cabeza por acto reflejo.
- Aun así, tengo que darte las gracias - canturreaba muy sigilosamente
- Me arrancaste todo lo malo que creció en mi, me aliviaste esta carga que me pesaba, me cambiaste y volví a ver el sol todos los días en este nuevo lugar donde me dejaste. He hecho nuevos amigos que me acompañan, en el fondo te debo estar agradecida por enseñarme a sonreír cada mañana.
Con admiración comencé a regarla como todas las noches mientras que ella lucía de nuevo verde, menguada por el paso de la vida, pero fuerte y bella.
viernes, 30 de julio de 2010
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1 comentario:
http://lolitanosepuedecasa.blogspot.com/2006/04/los-ojos-del-corazn.html
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