Una olla a presión que condensa el aire dentro, que hierve y cuece. Escuece, no hay forma de abrirla, quiere explotar y romper su envoltura.
Hoy lloro de nuevo por dentro, el calor fuera se hace insoportable. Me voy acostumbrando a esta soledad y no me gusta que se haga cotidiana. Fumo en el balcón y veo la gente pasar, ignorantes de mí. Empieza a girar la pesa en señal de que ha de salir, pero sigo llorando por dentro.
Hoy de nuevo la tristeza gana la batalla, ¿Cuántos malos recuerdos caben en esta olla? ¿A qué sabrá este guiso?, seguro que amarga.
martes, 27 de julio de 2010
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