jueves, 29 de julio de 2010

Calor

Sigue subiendo la temperatura y yo voy por mi calle como todas las mañanas. Veo a ese gato blanco tumbado en medio de la acera, ya lo he visto otras veces. Es un gato viejo con la mirada cansada. Por el barrio tiene repartidos cartones con pienso y botellas cortadas con agua, a la mayoría nos conoce, pero su paso es siempre distante y desconfiado, imagino que los palos que le ha dado la vida le hará guardar la distancia. Me mira pero no sale corriendo como ha hecho antes, sigue tumbado en la acera y yo tengo que desviar mi paso para no tropezarme.

Este calor nos hace comportarnos de manera extraña. Será eso, será el calor.

1 comentario:

Carlitos Sublime dijo...

Bueno... habrá tenido malas experiencias, no lo niego, pero al menos hay varias personas en el barrio que se preocupan de él, que le dejan comida y agua para que pueda sobrellevar la caló. La vida misma, gente que te quita... y gente que te da.