martes, 24 de agosto de 2010

La muralla

Dentro de poco iré a ver lo que queda de la muralla de Berlín. Hoy me pregunto: ¿Cuánto tiempo me llevará a mi derribar esta muralla que se ha levantado dentro de mi? ¿A cuánta gente va a dejar fuera durante este tiempo? Esta división me parte cada día más.

2 comentarios:

Carlitos Sublime dijo...

Bueno, yo personalmente siempre he diferenciado entre muralla y muro. Las murallas, como las de Ávila, o como las fortalezas que suele haber a lo largo de las líneas fronterizas, protegen de las agresiones externas. Los muros, por el contrario, dividen y separan. En Berlín hay muro, no muralla. ¿Y en tu vida? ¿Hay un bello y legítimo elemento de defensa... o un sólido bastión que te aleja de la realidad y de la gente, como hubo en Berlín durante tres décadas? Sólo tú tienes la respuesta.

¿A cuánta gente tendrás que dejar fuera? Espero que a no mucha. Recuerda siempre que el muro berlinés pudo caer en parte gracias a los corazones de la gente, en parte a que ningún elemento de separación es capaz de pervivir por sí mismo más allá de lo estrictamente necesario. Y por favor, nunca olvides que por sólidos que puedan ser estos instrumentos represivos, en Berlín también aprendemos que, a lo largo de muchos momentos de la historia, la pluma ha sido más fuerte que la espada, las manos unidas más valientes que las balas, la voluntad popular más fuerte que el ahínco represivo de los políticos...

Deja que en tu vida la seda le gane el pulso a la piedra, porque no mereces otra cosa... tráete esa enseñanza de Berlín. Y ponla en práctica.

Todos los besos de un amigo que te quiere mucho.

Carlitos Sublime dijo...

¿Y qué, cuándo vuelves a escribir? :-) Se te echa de menos por la blogosfera...